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10 Consejos para ahorrar en la factura de la luz

Ahorrar en la factura de la luz a través del contrato y la tarifa

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Baja la potencia contratada y revisa tu factura

Seguramente la forma más sencilla de gastar menos en luz.

Antes de nada, tendemos que entender la factura de la luz. Vamos a descifrar qué pagas y por qué lo pagas en la factura de electricidad:

  • Potencia: Un coste fijo por disponer de electricidad que se paga por cada kW de potencia que tienes contratado. La potencia que tienes contratada es la cantidad máxima de electricidad que puedes consumir en un momento dado.
  • Consumo: Un coste variable por la electricidad que consumes. Varía más o menos en función de lo que gastes en electricidad.
  • Impuestos: En España pagamos un impuesto del ~5% como impuesto sobre la electricidad. Además, el IVA en la factura de la luz también se paga: el 21%. Con lo cual, pagamos casi un 30% en impuestos por tener luz en nuestra casa. También hay impuestos a las eléctricas que no pagamos directamente nosotros, aunque a la práctica también afecta al coste de la electricidad.
  • Otros conceptos: alquiler de equipos (puede ser el contador u otros servicios).

Entonces, una forma de reducir tu factura eléctrica es contratar menos potencia de la que tienes actualmente para reducir la parte fija de tu gasto en luz

Te podrás beneficiar de este truco en caso de que tengas contratada más potencia de la que realmente necesitas, algo que es muy común.

Para saberlo, la forma más exacta es mirarlo en tu contador digital. Aquí te dejo un vídeo que te explica cómo hacerlo (gracias Daniel C. por la información):

Si la potencia máxima es menor que la contratada, podrás bajarla y ahorrar en tu factura. 

Solicitar la bajada de potencia a tu compañía eléctrica es muy sencillo. Puedes hacerlo desde su página web o llamando a su teléfono de atención al cliente. Ten en cuenta que bajar la potencia tiene un coste de 9€ + IVA. Pero es un gasto que recuperarás muy rápido.

Eso sí, ten en cuenta de que no es un proceso inmediato. Si tienes un contador analógico tardará unos 15 o 20 días en hacerse efectivo ya que un técnico tendrá que acudir a tu vivienda para modificar el interruptor de control de potencia.

Para que te hagas una idea, con nuestra tarifa actual, bajar 1kW permite ahorrar unos 50€ al año. Nosotros teníamos más de 6 kW contratados y bajamos a 4.6 kW. Como nunca nos saltaron los plomos decidimos bajar hasta unos 3 kW. Es decir, desde el principio nos vamos a ahorrar unos 150€ al año, que no está mal.

Y ya que estás con la factura, aprovecha para revisar los servicios adicionales que tengas contratados. A veces no son necesarios y pueden ser incluso más caros que el propio gasto en electricidad.

El típico servicio es el del mantenimiento que incluyen revisiones anuales y/o una mejor asistencia en caso de incidencias. Estos servicios pueden valer entre 50 y 100 € al año. No digo que los canceles sin más, pero es bueno ser consciente de lo que se está pagando para saber exactamente qué incluye y valorar si vale la pena o no.

El esfuerzo es mínimo, por lo que por poco que sea el ahorro, vale la pena ponerlo en práctica.

Adapta tu consumo para aprovechar la discriminación horaria

Lo primero que tienes que tener en cuenta es el tipo de tarifa que tienes contratada. Si es regulada, la llamada PVPC (Precio Voluntario al Pequeño Consumidor) o si perteneces al mercado libre. La mayoría de los consumidores desconocemos la tarifa que tenemos contratada.

Desde el 1 de junio de 2021, el cambio en la factura de la luz es automático para todos los clientes que tienen contratado PVPC. Sin embargo, los que están en el mercado libre, tienen que estudiar la oferta de la compañía que tienen contratada. Pues en el mercado libre cada tarifa es distinta para cada consumidor.

En general adherirse a la tarifa regulada (PVPC) nos permitirá ahorrar en la tarifa de la luz ya que los precios son los más bajos del mercado.

Ahora que sabes esto, te recomiendo que ajustes tu tarifa a la discriminación horaria y que adaptes tus hábitos a los nuevos tramos de consumo energético.

La nueva regulación de las tarifas eléctricas solo afecta a los clientes que tienen contratados menos de 15 kw en su factura. Es decir, a todos los hogares y al pequeño comercio.

Estos son los nuevos tramos horarios y con costes de electricidad muy distintos.

  • Horas punta (precio más caro). Las horas en las que todos estamos consumiendo: de 10:00h a 14:00h y de 18:00h a 22:00h.
  • Horas llanas (precio intermedio). Entre las 08:00h y las 10:00h, las 14:00h y las 18:00h y, entre las 22:00h y las 00:00h.
  • Horas valle (precio más barato). Mientras la mayoría dormimos. Entre las 00:00h y las 08:00h.

Eso sí, hay una buena noticia: sábados, domingos y festivos, el precio de la electricidad siempre será valle. Así que en vez de poner la lavadora a las cuatro de la mañana, una buena opción es ponerla durante estos días

Lo más lógico es desplazar el uso de los electrodomésticos a las horas más baratas. Según la OCU, un cambio de hábitos sí que puede significar un gran ahorro en la factura de luz.

Hay quienes incluso compran una batería de mucha capacidad, la recargan por la noche (cuando la electricidad es más barata) y la usan como fuente de electricidad durante el día. Aunque si te digo la verdad, no sé hasta qué punto sale a cuenta.

¿Y cuánto dinero puedes ahorrar adaptando tus consumos a las horas más baratas? Si bien todavía no está comprobado, la teoría estima un ahorro anual de 200 a 300 euros anuales en la factura de luz.

Eso sí, muchos consideran que este cambio en las tarifas es una subida de la luz encubierta ya que nos obliga a un cambio de hábitos tan radical que a la práctica será muy difícil de aplicar.

Si existe una compañía mejor, plantéate cambiar

¿Hace cuánto que no te planteas cambiar de compañía eléctrica?

Suelen ser gestiones que dan mucha pereza hacer, pero es un gran truco para ahorrar dinero en tu factura de la luz.

Siempre es bueno conocer qué precios se están moviendo para saber si nuestra compañía nos ofrece un precio competitivo. Si dedicamos un poco de tiempo a analizar otras ofertas y compararlas con la que tenemos, podemos llevarnos alguna sorpresa.

Como ya hemos comentado, existen dos tipos de mercado en el que se regulan las comercializadoras:

  • Mercado regulado: En él se encuentran algunas de las grandes comercializadoras: Energia XXI (Endesa), Curenergía (Iberdrola), Regsiti (Repsol), Baser Cor (EDP), Gas & Power (Naturgy), entre otras (todas ofrecen el mismo precio). Estas compañías tienen los precios regulados por el Estado. Además, es el único en el que se puede solicitar una ayuda como el Bono Social en caso de encontrarnos en riesgo por pobreza energética.
  • Mercado libre: Aquí es donde se encuentra el grueso de las ofertas, con más de 300 comercializadoras de energía. Cualquiera puede ofrecer sus servicios. No trabajan con un precio estándar para el kWh, pero trabajan con descuentos y promociones especiales que no se pueden dar en el mercado regulado. En este caso, es importante mirar bien la letra pequeña, ya que en este sector se puede exigir un compromiso de permanencia o sumar servicios extras que encarecerán la factura.

Los que muy pocos saben es que los precios más económicos de todos están en el mercado regulado, donde el Estado fija unos máximos que no se pueden superar. La mayoría de eléctricas no promocionan estas tarifas ya que tienen muy poco margen y prefieren que contrates su versión del mercado libre.

El futuro es renovable

Apostar por energías verdes o renovables no solo contribuye al medio ambiente sino que puede suponer un gran ahorro en electricidad. Si bien es cierto que la mayoría de nosotros no nos planteamos instalar un sistema de energía renovable en casa, creo que no está de más saber un poco sobre el tema.

Además, creo que es algo de cierta relevancia en el momento de elegir un piso o casa donde vivir, ya que el hecho de disponer de este tipo de sistemas podría reducir considerablemente el coste de las facturas de luz y gas.

Actualmente existen varios tipos de sistemas de energía renovable que se pueden instalar en una vivienda:

  • Energía solar térmica: Utiliza la luz del sol para calentar el agua y así evitar tener que utilizar electricidad o gas para el mismo fin.
  • Energía solar eléctrica: Utiliza la luz del sol para obtener energía eléctrica. Esta energía puede ir directamente a la corriente (sistema más barato) o almacenarse en baterías para su posterior uso (sistema más caro).
  • Energía eólica: Usa el viento para obtener electricidad.
  • Energía geotérmica: Usa la temperatura de las capas más profundas de la tierra para la climatización de la vivienda. Por lo visto no es un sistema caro de habilitar cuando se está construyendo la vivienda pero sí para viviendas ya construidas (requiere cavar un agujero muy profundo en la tierra).
  • Sistemas de aerotermia: Similar a la geotermia, los sistema de aerotermia se utilizan para la climatización y son más eficientes que los sistemas convencionales al usar energía del aire exterior. Su instalación es mucho más sencilla que la geotermia.

Utilizar electrodomésticos de alta eficiencia energética

Si estás pensando en cambiar algún electrodoméstico de tu hogar, hazlo por uno de alta eficiencia energética.

Comprar electrodomésticos con etiqueta superior influye en tu demanda y consumo de luz. Pues estos electrodomésticos poseen una relación trabajo-consumo muy baja. Para realizar un trabajo específico (calentar, enfriar, lavar…) necesitan menos energía que otros con una calificación inferior.

Nota: Desde marzo de 2021 se ha implantado un nuevo sistema de etiquetas energéticas, supongo que para dejar de poner tantos “+” a las “A” . Lo que antes tenía una eficiencia A+++ ahora será, como mucho, una B.

Los electrodomésticos de alta eficiencia energética tienen un precio más elevado pero demandan poca energía para desempeñar su función, lo que al final se nota en la factura.

Además, algunas comunidades autónomas ofrecen ayudas y subvenciones públicas para que reemplaces los electrodomésticos más viejos por otros de alta eficiencia energética.

Ahorrar en electricidad reduciendo el consumo

Cocina de manera eficiente

La cocina es el principal foco de consumo de energía de nuestra casa. Solamente la nevera y el congelador protagonizan casi el 20% de nuestra factura de luz ya que siempre está conectado a la corriente y funcionando.

Pero eso no significa que no haya formas de ahorrar en la cocina.

Puedes emplear varias prácticas que harán que ahorres dinero en tu factura de energía de manera muy sencilla:

  • Cocinar menos con el horno y más con el microondas hará que consumas un 75% menos de energía. Recomiendo los productos de Lekue o similar para cocinar todo tipo de platos.
  • Practicar el batch cooking. Por ejemplo, cocinar una tarde y comer toda la semana. De esta manera, los electrodomésticos se encienden con menos frecuencia.

Ten cuidado con el frigorífico y el congelador

Como ya hemos visto, el frigorífico y el congelador son los electrodomésticos que más consumen en las viviendas, y su eficiencia energética tiene un impacto muy elevado en la factura de la luz.

Hay varias formas de ahorrar con la nevera y el congelador que seguramente hayas oído alguna vez:

  • Piensa qué quieres coger antes de abrir la nevera (esto debería aplicármelo a mí mismo…)
  • No pongas alimentos calientes en la nevera, espera a que se enfríen. A parte de gastar menos, esto permite cuidar más de su motor.
  • Procura que no haya hielo en el congelador (parece mentira pero un congelador helado gasta mucho más).
  • Ajusta la temperatura a 4 o 5ºC para la nevera y a -15ºC para el congelador.
  • Procura que estos electrodomésticos no estén muy pegados a la pared y, si puedes, no los coloques cerca de otros aparatos que emitan calor como el horno o la secadora

 

A parte de todos estos consejos, creo que lo que tiene más impacto en la factura de la luz es la elección del propio electrodoméstico.

Para tomar una buena decisión en la compra es imprescindible hacer un cálculo simple para saber cuál tiene mejor relación precio-eficiencia. No es complicado, se trata de saber lo que te va a costar cada aparato a largo plazo (por ejemplo 10 años) sumando su precio inicial y el coste de su consumo eléctrico (en la ficha técnica debe estar indicado su consumo anual).

Hay que vigilar porqué el precio sube de forma exponencial a medida que el aparato tiene una mejor clasificación energética, por lo que no siempre es mejor comprar el más eficiente.

Por otra parte, en caso de que tengas una nevera o congelador muy viejos, es posible que te salga rentable cambiártelos. Para saberlo, tan solo debes hacer el mismo ejercicio y ver cuántos años tardarías en recuperar la inversión (el precio inicial de tu nevera sería de 0€). En caso de que no sepas cuánto consume al año puedes comprarte un medidor barato como este, cuantificar el consumo durante unos días y hacer la estimación anual (consumo/días analizados x 365).

Hace unos años hice este ejercicio con un congelador muy viejo (más de 15 años) de la casa de mis padres y el resultado fue que, comprando uno nuevo, en 2 años podían recuperar la inversión por el ahorro en la factura de la luz. Desgraciadamente al final no me hicieron caso y aún sigue ahí…

Misma luz a menor coste

Como imagino que sabrás, las bombillas son otro elemento con impacto en la factura de la electricidad que, si controlamos, nos ayudará a ahorrar.

Este es el tipo de bombilla en función de su nivel de gasto eléctrico:

Incandescente/Halógena < De bajo consumo < LED

Yo te recomiendo que si se te ha fundido una bombilla la compres directamente tipo LED, ya que son las que menos gastan y más tiempo duran. Aunque son algo más caras, hoy en día puedes encontrarlas a precios muy asequibles.

 

Por otra parte, quizá tienes bombillas que no sean LED y te estás planteando si vale la pena cambiarlas antes de que se fundan. En este caso dependerá de su uso, cuantas más horas de uso de luz, más rápido recuperarás la inversión y más recomendable será cambiar.

En nuestro caso decidimos sustituir todos los halógenos de casa y nos compramos estos LED que estaban bien de precio. Si quieres hacer el cálculo exacto del ahorro que te supondría cambiar a bombillas LED puedes acceder a la siguiente calculadora.

Por cierto, a la hora de elegir las bombillas, ten en cuenta su calidez de luz, indicada con la letra K de Kelvin. Aunque es algo muy personal, se recomiendan tonos más cálidos (3.000 K) para el salón y las habitaciones y tonos más blancos (4.000 – 4.500 K) para el baño o la cocina.

Stand by: El consumidor silencioso de electricidad

La mayoría de aparatos, cuando no los utilizamos entran en modo de reposo o stand by y siguen consumiendo energía.

Aunque este consumo no parece muy alto, al tener muchos aparatos durante varias horas al día en stand by, este consumo residual puede acabar suponiendo un incremento relevante en la factura de la luz.

Por lo visto, el consumo fantasma incrementa tus facturas un 13%. En esta calculadora de la OCU puedes estimar cuánto te están costando todos estos aparatos eléctricos. Podrás comprobar que la factura sube fácilmente de los 50€ al año solamente con el consumo de stand by (es decir, por estar “apagados”).

Para evitar o reducir al máximo el gasto del stand by puedes usar algunos de los siguientes métodos:

  • Apagado manual: Tan simple como apagar lo que no usamos (¡apaga con el botón, no con el mano a distancia!). Esto es más fácil de poner en práctica en aparatos como la cafetera, el televisor o la pantalla del ordenador. Puedes ayudarte de una regleta como esta que permite apagar varios aparatos con un solo interruptor.
  • Apagado programado: Se trata de tener un enchufe programado con el horario de encendido y apagado. Es útil para aparatos como un router, un acumulador eléctrico de agua o los radiadores. En mi caso prefiero utilizar los digitales antes que los analógicos, ya estos no hacen ruido y ofrecen más opciones de configuración (si la diferencia de precio es razonable, claro).
  • Asesino de stand by: El stand by killer es un aparato muy interesante que descubrí cuando estaba en modo ahorro total de electricidad. Es similar a la regleta con botón pero con la peculiaridad de que él mismo corta la electricidad cuando detecta que un aparato se apaga y entra en modo stand by. De esta manera, solo tienes que preocuparte de apretar el botón cuando quieres usar el aparato (en casa de mis padres lo conecté a la regleta de la televisión, TDT, aparato de música, etc.).

No te pases con la calefacción y el aire acondicionado

Lo habrás oído mil veces, pero yo te lo vuelvo a repetir.

La calefacción y el aire acondicionado son grandes consumidores de energía y dinero. Dicen que cada grado que aumentas en el termostato de la calefacción supone un incremento del 7% en la factura de la luz. No sé si esto es cierto pero, en cualquier caso, úsalos con cabeza.

Las temperaturas que suelen recomendar son las siguientes:

  • En invierno la calefacción debería estar entre 19 – 22ºC de día (nosotros la ponemos a 19 – 20ºC y no pasamos frío) y entre 15 – 17ºC de noche (dentro de la cama no deberías tener frío con estas temperaturas).
  • En verano el aire acondicionado debería estar a 24 – 25ºC.

Por cierto, si eres de los que usan ventilador, recuerda que no sirve de nada dejarlo encendido cuando no estés porque ¡este no enfría la estancia! En realidad la podría llegar calentar un poco por el calor que desprende el motor.

La calefacción y el aire acondicionado son dos elementos con impacto muy positivo en nuestro bienestar y calidad de vida, pero es importante no abusar de ellos. Para mí es normal estar en casa con jersey en invierno y con manga y pantalones cortos en verano para aproximarme al máximo a la temperatura de confort sin necesidad de usar aparatos que consumen energía.

Además, algunas soluciones que te ayudan a controlar el clima de tu casa y el gasto en electricidad pueden ser los aparatos domóticos como lo controladores de aire acondicionado o los termostatos inteligentes.

El agua fría también lava la ropa

El último será rápido.

Muchas veces tenemos la tendencia de poner la lavadora a 30 o 40ºC por defecto para asegurarnos de que limpie toda la suciedad.

El tema está en que no es necesario lavar con agua caliente si te aseguras de quitar las manchas más difíciles antes de poner la lavadora (por ejemplo, con jabón lavavajillas).

Con el programa de agua fría o rápido podrás ahorrar electricidad y tu ropa seguirá estando limpia. Eso sí, ojo con los programas cortos, porque están pensados para ahorrar tiempo, pero no energía. Lo más importante para ahorrar es utilizar siempre programas con agua fría.

Y recuerda, pon la lavadora en periodo valle los fines de semana.